|
|||||||||||
|
|
C. S. Lewis - Las Crónicas de Narnia - 4. La Silla de Plata
0
C. S. LEWIS
LAS CRONICAS DE NARNIA LIBRO IV LA SILLA DE PLATA Índice I DETRAS DEL GIMNASIO 9 II JILL TIENE UNA TAREA 15 III EL REY SE EMBARCA 21 IV UN PARLAMENTO DE BUHOS 27 V BARROQUEJON 34 VI LOS AGRESTES YERMOS DEL NORTE 41 VII LA COLINA DE LAS ZANJAS EXTRAÑAS 48 VIII LA CASA DE HARFANG 55 IX COMO DESCUBRIERON ALGO QUE VALIA LA PENA SABER 61 X VIAJES SIN VER EL SOL 67 XI EN EL CASTILLO TENEBROSO 74 XII LA REINA DE BAJOTIERRA 80 XIII BAJOTIERRA SIN LA REINA 87 XIV EL FONDO DEL MUNDO 94 XV JILL DESAPARECE 100 LA SILLA DE PLATA: Comentario de Ana María Larraín 113 A Nicholas Hardie I DETRAS DEL GIMNASIO ERA un día gris de otoño y Jill Pole estaba llorando detrás del gimnasio. Lloraba porque le habían estado metiendo miedo. Este no va a ser un cuento de colegio, así que les diré lo menos posible sobre el de Jill, porque no es un tema muy agradable. Era un colegio "coeducacional" para niños y niñas, lo que se llama habitualmente un colegio mixto; dicen que más mixtas eran las mentalidades de quienes lo dirigían, que opinaban que se debía dejar a los alumnos hacer lo que quisieran. Y desgraciadamente lo que diez o quince de los mayores preferían era intimidar a los demás. Hacían toda clase de cosas, cosas terribles que en cualquier otro colegio habrían llamado la atención y se les habría puesto fin de inmediato; pero no sucedía así en este colegio. Y aun si así fuera, no se expulsaba o castigaba a los culpables. El Director decía que se trataba de casos psicológicos sumamente interesantes, los hacía acudir a su oficina y conversaba con ellos durante horas. Y si tú sabes cómo hablarle a un Director, al final terminarás siendo su favorito. Por eso Jill Pole lloraba en aquel nublado día otoñal en medio del húmedo sendero situado entre la parte trasera del gimnasio y los arbustos del jardín. Y todavía estaba llorando cuando un niño dobló la esquina del gimnasio. Venía silbando y con las manos en los bolsillos y por poco tropieza con ella. -¿No puedes mirar por donde caminas? -dijo Jill Pole. -Está bien -dijo el niño-, no tienes para qué ponerte... Y entonces se dio cuenta de que estaba llorando. -¿Qué te pasa, Pole? Jill sólo consiguió hacer una mueca; esa clase de muecas que haces cuando tratas de decir algo pero te das cuenta de que si hablas vas a empezar a llorar de nuevo. -Debe ser por culpa de ellos, supongo, como de costumbre -dijo con dureza el niño, hundiendo más aún sus manos en los bolsillos. Jill asintió. No tenía necesidad de añadir nada más, aunque hubiese podido hacerlo. Ambos sabían. -Pero mira -dijo el niño-, es el colmo que todos nosotros... Su intención era buena, pero habló como quien va a decir un discurso. A Jill le dio mucha rabia (lo que es muy comprensible que te suceda cuando te han interrumpido en pleno llanto). -Oh, ándate y no te metas en lo que no te importa -dijo-. Nadie te ha pedido que vengas a entrometerte en ... Show full text: 310,555 characters
|
||||||||||
|
© Wattpad 2008. User-posted content are subject to its own terms. |
|||||||||||