welcome!  login | sign up   Facebook Connect
 
Read what you like. Share what you write.

Posted by

cdvillarreal

on Mar 10, 2007
Become a fan

Borrador

9


ROBERTO FONTANARROSA
EL MUNDO
HA VIVIDO
EQUIVOCADO
Y OTROS CUENTOS
EDICIONES DE LA FLOR
Undécima edición: enero 1998.
Diagramación de tapa: Horacio Elorga
Fotografía de tapa: Norberto J. Puzzolo
Composición: Rogelio Perrone
© 1985 by Ediciones de la Flor S.R.L.
Gorriti 3695, 1172 Buenos Aires, Argentina.
Queda hecho el depósito que dispone la ley 11.723
Impreso en Argentina - Printed in Argentina
ISBN 95O-515-101-2
Fontanarrosa, Roberto - El mundo ha vivido equivocado y otros cuentos
2
Índice
El mundo ha vivido equivocado
Ulpidio Vega
A propósito de: "El párpado temprano"
Rosita, la obrerita
Inspiración
Revelaciones sobre un antiguo pleito
Estudios etológicos del profesor Erwin Haselblad
La carga de Membrillares
Lo que se dice un ídolo
Memorias de un wing derecho
Lo que se dice jugador al fulbo
¡Qué lástima, Cattamarancio!
Semblanzas deportivas
Sueño de barrio
El extraño caso de Lady Elwood
Mi personaje inolvidable
Una vida salvaje
Un hombre en soledad
Testimonios I: "Primero, no experimenté ninguna sensación "
Testimonios II: "Yo vi esa cosa"
Testimonios III: "Yo fui amante del Yeti"
De la literatura nipona
Patria potestad
La columna política
Crónica de caza
Un teniente primero
El extraño caso del frente de Périgueux
El U-222
Mi amigo Peter
Fontanarrosa, Roberto - El mundo ha vivido equivocado y otros cuentos
3
EL MUNDO HA VIVIDO EQUIVOCADO
-¿Sabés cómo sería un día perfecto? -dijo Hugo tocándose, pensativo, la punta
de la nariz. Pipo meneó la cabeza lentamente, sin mirarlo. Estaba abstraído observando
algo a través de los ventanales.
-Suponete... -enunció Hugo entrecerrando algo los ojos, acomodándose
mecánicamente el bigote, corriendo un poco hacia el costado el sexteto de tazas de café
que se amontonaba sobre la mesa de nerolite-... que vos vas de viaje y llegás, ponele, a
una isla del Caribe. Qué sé yo, Martinica, ponele, Barbados, no sé... Saint Thomas.
-¿Martinica es una isla? -preguntó Pipo, aún sin mirarlo, hurgando con el
índice de su mano izquierda en su dentadura.
-Sí. Creo que sí. Martinica. La isla de Martinica.
Pipo aprobó con la cabeza y se estiró un poco más en la silla, las piernas por
debajo de la mesa, casi tocando la pared.
-Llegás a la isla... -prosiguió Hugo-... Solo ¿viste? Tenés que estar un día,
ponele. Un par de días. Entonces vas, llegás al hotel, un hotel de la gran puta, cinco
estrellas, subís a la habitación, dejás las cosas y bajás a la cafetería a tomar algo. Es de
mañana, vos llegaste en un avión bien temprano, entonces es media mañana. Bajás a
tomar algo.
-Un jugo -aportó Pipo, bostezando, pero al parecer algo más interesado.
-Un jugo. Un jugo de tamarindo, de piña...
-De guayaba, de guayaba -corrigió Pipo.
-De guayaba, de esas frutas raras que tienen por ahí. Calor. Hace calor. Vos
bajás, pantaloncito blanco livianón. Camisita. Zapatillitas.
-Deportivo.
-Deportivo.
-Tipo tennis.
-No. No. Ojo, pantaloncito blanco pero largo ¿eh? No short. No.
Largo. Livianón. Bajás... Poca gente. Música suave. Cafetería amplia. Te sentás en
una mesa y... se ve el mar ¿No? Se ve el mar. El hotel tiene su playa privada, como
corresponde. Poca gente. Poca gente. No mucha gente. No es temporada. Porque tampoco
vos vas de turismo. Vos vas por laburo. Una cosa así.
-Claro. -Pipo aprobó con la cabeza y saludó con un dedo levantado al Chango
que se iba con una rulienta.
-Entonces ahí... -Hugo estiró las sílabas de esas palabras anunciando que se
acercaba el meollo de la cuestión-... a un par de mesas de la mesa tuya: una mina,
sentadita. Desayunando.
-Sola -por primera vez Pipo mira a Hugo, frunciendo el entrecejo.
Hugo arruga la cara, dudando.
-Sola... o con un macho. Mejor con un macho ¿viste? Pero, la mina, te juna. Te
marca. No alevosamente, pero, registra. La mina, muy buena, alta rubia, ojos verdes, tipo
Jacqueline Bisset.
-Me gusta.
-La mina, poca bola. Marca de vez en cuando, pero poca bola.
-Jacqueline Bisset no es rubia.
-¿No es rubia? ¿Qué es? Castaña.
-Sí, castaña, castañona.
-Bueno... Pero ésta es rubia. Remerita azul, pantaloncitos blancos. Cruzada de
gambas, fumando. Hablando con el tipo, recostada en el respaldo del silloncito. Esos
silloncitos de caña.
Fontanarrosa, Roberto - El mundo ha vivido equivocado y otros cuentos
4
-¿Silloncitos de caña? ¿En una cafetería? -dudó Pipo.
-Bueno, no. -admitió Hugo- Uno de esos comunes. O como éstos -giró un
poco el torso y pegó dos tincazos cortos contra el plástico de un respaldo- Pero con
/ 90 Next Page

Comments & Reviews ^top


Login to post your comment.
Be the first to comment on this!


Recommended


Roberto Fontanarrosa - El mundo ha vivido equivocado

Roberto Fontanarrosa - No se si he sido claro y otros cuentos

Dan Brown - El Código Da Vinci

Mario Puzo - El Padrino

Homero - La Ilíada

Ray Bradbury - El Ruido de un Trueno

William Shakespeare - La Tempestad