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nellys

on Jul 05, 2009
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En el Tiempo de las Mariposas - Julia Alvarez

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EN EL TIEMPO DE LAS MARIPOSAS

Apasionante y conmovedora, sin duda destinada
a ocupar un lugar importante entre las
grandes novelas latinoamericanas."

El 25 de noviembre de 1960 se encontraron los cuerpos de tres hermanas, al pie de un risco, en la costa de la República Dominicana. El diario oficial El Caribe da cuenta del hecho que califica de accidente. No se menciona que las muchachas eran férreas oponentes al régimen dictatorial del general Trujillo; que una cuarta hermana sigue con vida. No es necesario. Todo el mundo conoce a las Mariposas.
Transcurridas tres décadas de este episodio, Julia Alvarez, nos sumerge en una época peligrosa de la historia del Caribe hispánico, y recrea en la ficción la historia de las hermanas Mirabal, unas mujeres extraordinarias que por siempre vivirán en la memoria colectiva del pueblo dominicano.
Minerva, Patria, María Teresa y Dedé relatan sus historias, desde su propia perspectiva, alimentadas con detalles de la vida cotidiana y doméstica, acontecimientos históricos y políticos, sentimientos y afectos. Dedé, la hermana sobreviviente, cuenta cómo Minerva desencadenó la tragedia de la familia al rechazar en público los avances de Trujillo; cómo Patria se unió al movimiento opositor desde la misma Iglesia; cómo María Teresa llegó a la revolución por el camino del amor; cómo ella misma se mantuvo alejada de la oposición clandestina y crió a los hijos de sus hermanas ausentes, para finalmente presenciar cómo volvían a vivir las Mariposas gracias al arte magia de la imaginación de Julia Alvarez .
Julia álvarez
En el tiempo de las mariposas
Traducción: ROLANDO COSTA PICAZO
(Premio Konex 1994)
EDITORIAL ATLÁNTIDA, Buenos Aires, 1995
Esta obra de ficción está basada en hechos históricos
a los que se refiere la autora en la nota final.
Para Dedé
In memoriam
PATRIA MERCEDES MIRABAL
Febrero 27, 1924-Noviembre 25, 1960
MINERVA MIRABAL
Marzo 12, 1926-Noviembre 25, 1960
MARÍA TERESA MIRABAL
Octubre 15, 1935-Noviembre 25, 1960
RUFINO DE LA CRUZ
Noviembre 10, 1923-Noviembre 25, 1960

CAPÍTULO UNO
Dedé 1994 y alrededor de 1943

Le está cortando las ramas secas a su ave de paraíso, asomándose cada vez que oye un auto. La mujer jamás encontrará la vieja casa detrás de la cerca de hibiscos altísimos en la curva del camino de tierra. ¡jamás una gringa dominicana en un auto alquilado, con un mapa de carreteras, preguntando los nombres de las calles! Dedé había recibido la llamada en el pequeño museo esa mañana.
Podía ir a hablar con Dedé acerca de las hermanas Mirabal? Ella es de aquí, originariamente, pero ha vivido muchos años en los Estados Unidos, por lo que, lamentablemente, no habla muy bien el español. Allí nadie conoce a las hermanas Mirabal, cosa que también lamenta, porque nadie debería olvidarlas. Heroínas anónimas de la oposición clandestina, etc.
¡Dios mío, otra más! Ahora, después de treinta y cuatro años, las conmemoraciones y entrevistas y presentaciones de honores póstumos casi se han terminado, de modo que durante meses Dedé puede reasumir su vida normal. Pero ya está resignada a lo que pasa cada noviembre. Año tras año, cuando llega el 25, aparecen los equipos de televisión. Se produce la infaltable entrevista. Luego tiene lugar la gran celebración en el museo, con delegaciones que llegan hasta del Perú y el Paraguay. Una verdadera ordalía, tener que preparar tantos sandwiches. Y los sobrinos y las sobrinas no siempre llegan a tiempo para ayudar. Pero estamos en marzo ahora. ¡María santísima! ¿No puede tener siete meses más de
anonimato?
-¿Qué le parece esta tarde? Tengo algo que hacer antes -miente Dedé en el teléfono. Se ve obligada. De otro modo, nunca terminan las preguntas impertinentes.
Hay un verdadero alboroto de gratitud en el otro extremo de la línea, y Dedé se ve obligada a sonreír ante algunas tonterías importadas en el español de la mujer. -Estoy tan agradecida -le dice- por la franqueza de su cálido tratamiento.
-¿De modo que si voy desde Santiago, debo pasar Salcedo? -le pregunta la mujer.
-Exactamente. Y donde encuentra un gran árbol de anacahuita, allí dobla a la izquierda. bi -Un... gran... árbol... -repite la mujer. ¡Lo está escribiendo todo! -Doblo a la izquierda. ¿Cómo se llama la calle? -Es sólo el camino del anacahuita. No tiene nombre -le dice Dedé, garrapateando para contener la impaciencia. En el reverso de un sobre que han dejado junto al teléfono del museo dibuja un árbol enorme, cubierto de flores, con ramas que llegan hasta la solapa del sobre. -Por estos lugares la mayoría de los campesinos no sabe leer, de modo que no serviría de nada poner nombre a los caminos.
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