Capítulo I

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El cielo estaba oscuro y nublado, proyectando rayos con fuertes sonidos siguiéndolos, advirtiendo que se avecinaba una tormenta. Esa noche, Kevin y sus compañeros habían decidido entrar en aquella vieja y abandonada mansión, esperando ver algún suceso sobrenatural que corroborara las historias que se contaban sobre ella.

Los pisos de dicho lugar rechinaban al pasar por ellos, dándole un toque aún más escalofriante al lugar. No contaba con luz eléctrica, como era de esperarse, así que la mansión era perfecta para uno de sus famosos vídeos. Sin embargo, las horas transcurrían y nada parecía ocurrir, comenzando las quejas de los jóvenes, que simplemente, estaban decepcionados.

Al caminar por los grandes pasillos de la abandonada mansión, cuyas paredes estaban forradas con telas rojizas oscuras, como se acostumbraba en el siglo pasado, notaron que contaba con cientos de retratos de personas, hombres vestidos como soldados y mujeres como damas.

Nada interesante.

Kevin sostenía firmemente su cámara de vídeo, para grabar todo aquello con lo que se toparan, pero sólo la desesperación por la tranquilidad del lugar se hacía presente.

Una joven de cabello largo color rojo oscuro pero brillante y de ojos color miel, emitió un suspiro. Ya les había comentado a sus amigos que no había nada en ese lugar, pues gracias a su "don" podía darse cuenta de cuando algún ente permanecía atrapado en éste mundo, y en esa mansión, no se daba el caso. Su piel clara y semi rosada se estaba tornando aún más pálida por el abrumador frío que se sentía. Formó una expresión de fastidio en su redondeado rostro y protestó:

–Kevin, no va a pasar nada. Te dije que la casa sólo estaba abandonada, nada más. –Exclamó la novia del joven de cabello rubio y tez clara, cuyos ojos color verde se entornaron. Él era alto y delgado, con rasgos bien definidos, y en su afilado rostro se leía una expresión de negación.

–Aquí murió alguien Itzel, yo vi cuando sacaban su cuerpo hace 4 años y medio, su alma debe vagar por estos pasillos viejos y llenos de telarañas...

–No, Kevin –volvió a hablar ella, siempre manteniendo su voz tranquila, aunque ahora sonaba algo temblorosa por el frío. –Ella murió de forma natural y no hay razón para que esté aquí. Esto es una pérdida de tiempo. –Se acercó a su novio y se abrazó de él, no sólo buscando un poco de calor, sino también para reconfortar un poco a su orgullo herido.

–Busquemos otro lugar, o ideemos algo para asustar a nuestros seguidores, sólo nos quedan dos días para subir el vídeo. –Intervino Samuel, el más alto de los presentes, que tenía sus rasgos faciales bruscos, el cabello negro y sus ojos oscuros. Su tez era morena y se notaba en su cuerpo que se ejercitaba.

Luis, que era de cabello castaño, rizado y un poco largo, con tez morena clara pero amarilla, y ojos cafés claros, se acercó hasta Kevin para ponerle una mano en la espalda y sonreírle amigablemente.

–Vayamos a buscar a otro lado, Kevin, aún tenemos tiempo de sacar algo real, sabemos que te molesta engañar a los suscriptores. –Comentó Luis, poniendo su mano sobre el hombro de Kevin. Estaba seguro de que su amigo estaba molesto.

Sin más remedio, salieron de aquella mansión, decepcionados y cabizbajos.

–Oigan chicos –Habló rápidamente Itzel alzando la mirada. Dio un pequeño salto y se giró para mirar a sus amigos, atrayendo así su atención. –Aquí cerca hay una biblioteca abandonada, tiene muchos años ahí, y se corre el rumor de que ocurren cosas extrañas en su interior. Fue por eso que la cerraron. –Las palabras de la joven, aparentemente, levantaron el ánimo de los decaídos chicos.