|
||||||||
![]() |
||||||||
|
|
||||||||
|
|
1
LOS ROBOTS Y
EL IMPERIO Isaac Asimov Isaac Asimov Título original: Robots and Empire Traducción: Rosa N. de Naveira © 1985 by Nightfall Inc. © 1987 Emecé Editores. S.A. Alsina 2062 - Buenos Aires I.S.B.N.: 950-04-0606-3 Edición digital: Marroba2002 Revisión: Preem Palver R6 04/03 A Robin y Michael y a los años de felicidad que seguirán disfrutando mientras recorran juntos el camino de la vida. Primera parte - AURORA EL DESCENDIENTE 1 Gladia tanteó el césped para asegurarse de que no estaba demasiado húmedo y a continuación se sentó. Ajustó la presión en el control de la reposera de forma que le permitió quedar medio tumbada, y otro control activó el campo diamagnético que le proporcionó la sensación de absoluto relajamiento. ¿Y por qué no? En realidad estaba flotando a un centímetro por encima de la lona. Era una noche cálida y agradable, fragante y estrellada, el tipo de noche que era lo mejor de Aurora... Con una sensación de tristeza contempló la multitud de chispitas de luz que formaban dibujos en el cielo, chispitas hoy más brillantes porque había ordenado rebajar la iluminación de su vivienda. Cómo podía ser, se preguntó, que en las veintitrés décadas de su vida nunca hubiera aprendido los nombres de las estrellas ni hubiera sabido distinguir una de otra. Una de ellas era la estrella alrededor de la cual orbitaba su planeta natal, Solaria, la estrella que durante las tres primeras décadas de su vida había considerado simplemente como "el sol". En otro tiempo la llamaron Gladia Solaria. Eso fue cuando llegó a Aurora, veinte décadas atrás..., doscientos años galácticos... ¡Qué forma tan poco amistosa de poner en evidencia su nacimiento extranjero! El pasado mes había sido el bicentenario de su llegada, algo que no había celebrado porque no deseaba recordar precisamente aquellos días. Antes, en Solaria, había sido Gladia... Delmarre. Se revolvió inquieta. Casi había olvidado aquel apellido. ¿Era porque ya había pasado tanto tiempo o, simplemente, porque se esforzaba por olvidar? En todos aquellos años no había pensado en Solaria, ni había sentido nostalgia. ¿Y ahora? ¿Sería porque de pronto se daba cuenta de que había sobrevivido? Todo había pasado -un recuerdo histórico-, pero ¿seguía viviéndolo? ¿Lo añoraba, ahora, por esa razón? Frunció el entrecejo. No, no lo añoraba, decidió, resuelta. Ni lo añoraba, ni deseaba volver a él. Era sencillamente una extraña punzada al recordar algo que había sido parte de sí misma..., por destructivo que parezca..., que ya había desaparecido. ¡Solaria! El último de los mundos espaciales en ser colonizado y transformado en un hogar para la humanidad. Y, consecuentemente, quizá por alguna misteriosa ley de simetría, ¿sería también el primero en morir? ¿El primero? ¿Querría decir esto que habría un segundo y un tercero y otros más? Gladia sintió aumentar su tristeza. Había quienes creían que así sucedería. Si era cierto, Aurora, su país de adopción desde hacía tantos años, que fue el primer mundo colonizado, sería, por esa misma ley de simetría, el último de los cincuenta en morir. Podía ocurrir incluso que, en el peor de los casos, sobreviviera a su propia larga vida, y de ser así había que aceptarlo. Sus ojos volvieron a buscar las estrellas. Era inútil. No había forma de poder discernir cuál de aquellos diminutos puntos de luz podía ser el sol de Solaria. Imaginó que sería uno de los más brillantes, pero había centenares. Levantó el brazo haciendo lo que solamente ella podía identificar como su "gesto Daneel". El hecho de que fuera de noche no importaba. El robot Daneel Olivaw estuvo al instante a su lado. Cualquiera que le hubiera conocido veinte décadas atrás cuando fue diseñado por Han Fastolfe, no habría observado ningún cambio notable en él. Su rostro de marcados pómulos, con su cabello color bronce peinado hacia atrás, sus ojos azules, su cuerpo bien proporcionado y perfectamente humanoide, parecía tan joven y tan plácidamente imperturbable como siempre. -¿En qué puedo ayudarla, señora? -le preguntó con voz tranquila. -¿Cuál de esas estrellas es el sol de Solaria, Daneel? Daneel no levantó la mirada. Contestó: -Ninguna de ellas, señora. En esta época del año el sol de Solaria no sale hasta las 03:20. -¡Oh! -Gladia se sintió frustrada. En cierto modo había supuesto que cualquier estrella por la que se interesara sería visible en el momento en que se le ocurriera mirar.
|
|
||||||
|
© WP Technology Inc. 2009
User-posted content is subject to its own terms. |