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pollo80

on May 18, 2009
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Estas ruinas que ves. Jorge Ibargoengoitia

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JORGE IBARGÜENGOITIA
ESTAS RUINAS QUE VES
Estas ruinas que ves
fue escrita en 1974 y obtuvo el Premio Internacional de Novela "México" de
1975. Es la primera de las novelas de Jorge Ibargüengoitia cuya acción se desarrolla en la entidad
imaginaria que el autor ha llamado "el Plan de Abajo", una región situada probablemente en el centro de la
República Mexicana. Forma por esta razón parte de un ciclo, al que pertenecen también
Las muertas
(1977),
Dos crímenes
(1979) y
Los pasos de López
(1981). Las cuatro novelas comparten la misma
geografía ficticia.
Estas ruinas que ves
es, de entre ellas, la más alegre y la más imbuida de ambiente
provinciano. Su protagonista y narrador es un hombre que después de vivir largo tiempo en la capital
regresa a su ciudad natal contratado para dar clases en la universidad. Su relato es mitad nostálgico y
mitad irónico. Es la evocación de una temporada en la vida de un "intelectual de pueblo", con sus
borracheras, sus noches blancas, días de campo, pleitos con desconocidos en las cantinas, cantos de tangos
a la luz de la luna y, por último, sus mujeres: unas idealizadas y otras perfectamente carnales.
OBRAS DE JORGE IBARGUENGOITIA
Estas ruinas que ves
Ibargüengoitia, Jorge, 1928-1983.
Estas ruinas que ves/Jorge Ibargüengoitia.-México:
Joaquín Mortiz, 1994.- 184 p. (Obras de Jorge Ibargüengoitia).
Novela mexicana 1 t. II serie.
Edición original
[Nueva Narrativa Hispánica],
1975
Primera edición en
Obras de Jorge Ibargüengoitia
octubre de 1991
Segunda reimpresión, mayo de 1994
Jorge Ibargüengoitia, 1975
Herederos de Jorge Ibargüengoitia
D. R. ® Editorial Joaquín Mortiz, S. A. de C. V.
Grupo Editorial Planeta
Insurgentes Sur 1162-3o., Col. del Valle
México, 03100, D. F.
ISBN 968-27-0413-8
Ilustración de la cubierta y fotografía de la contraportada: Joy Laville
Quien haya leído la primera edición de este libro notará que en esta segunda edición hay un cambio notable en el
último capítulo, "Los adioses". Considero que el final de esta versión es más fiel a la sicología de los personajes y a
la realidad.
J. M.
2
ESTAS RUINAS QUE VES
Los habitantes de Cuévano suelen mirar a su alrededor y después concluir:
-Modestia aparte, somos la Atenas de por aquí.
Cuévano es ciudad chica, pero bien arreglada y con pretensiones. Es capital del estado
de Plan de Abajo, tiene una universidad por la que han pasado lumbreras y un teatro que
cuando fue inaugurado, hace setenta años, no le pedía nada a ningún otro. Si no es cabeza de
la diócesis es nomás porque durante el siglo pasado fue hervidero de liberales. Por esta razón,
el obispo está en Pedrones, que es ciudad más grande.
-Los de Pedrones -dicen en Cuévano- confunden lo grandioso con lo grandote.
Todos están de acuerdo en que la ciudad ha visto mejores días. Para ilustrar su
decadencia, suelen referirse al Oro, un pueblo fantasma que está allí cerca, que a fines del siglo
XVII tenía más habitantes que los que ahora tiene Cuévano, la cual, afirman, fue una de las
ciudades más importantes de la Nueva España.
-Esto que ve usted aquí -le dicen al visitante- no es más que rastrojo de lo que fue.
A lo que el recién llegado debe responder:
-¿Pero cómo rastrojo, si esta ciudad es una joya?
Si no dice algo por el estilo, corre el riesgo de ofender al anfitrión, porque la añoranza de
bienes pasados que parecen tener los habitantes de Cuévano es falsa. En el fondo están
satisfechos con la ciudad tal como está. Creen que no hay cielo más azul que el que se alcanza
a ver recortado entre los cerros, ni aire más puro que el que sopla a veces con fuerza de
vendaval, ni casas más elegantes que las que están cayéndose en el paseo de los Tepozanes.
Son grandes innovadores. Siempre lo han sido. A esto se debe en parte que la ciudad no
tenga más forma que la que le dieron los cerros, ni domine en ella otro estilo que el llamado
cuevanense, que es fácil de reconocer, pero imposible de definir. Cada vez que una generación
se junta con algo de dinero, tumba lo que hicieron las anteriores y levanta en lugar de lo
derruido algo que, siendo nuevo, tiene aspecto de antigüedad traída de otra parte.
Pero el capricho de los habitantes no ha sido el factor determinante de la arquitectura y el
aspecto físico de Cuévano. En este sentido es más importante la configuración del terreno,
porque Cuévano fue fundada en cañada, en la confluencia de dos arroyos que al juntarse dan
origen al famoso río de Cuévano que durante siglos ha regado parte del Plan de Abajo con
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