Cielo estrellado

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Cielo estrellado

Almudena de la Encarnación Bedoya

Dedicatoria 

Esta pequeña historia se lo dedico a mi familia y a mi novio Juanjo, que me han ayudado demasiado 

a poder escribir esta pequeña historia. Esto va por vosotros.

Hoy es unos de esos días que me gustaría quedarme tumbada en el césped y ver el hermoso cielo 

del día de hoy. 

Son las 12 de la noche, estoy en un parque tumbada donde veo que el cielo esta estrellado y la luna 

tiene un color a azulado hermoso, jamas había visto algo tan hermoso en toda mi vida. 

El césped me abrigaba en esa noche, no quería irme a casa por que me sentía en otro lugar, en otro 

mundo, la brisa que pasaba era una acaricia que me hacía suspirar, en aquel instante vi que paso una 

estrella fugaz, cerré los ojos y pedí un deseo. 

-Deseo poder quedarme aquí hasta más tarde sin que mi madre me castigue – dije pensándolo es lo 

que más me preocupaba en este momento, era muy tarde y mi madre no me deja estar hasta tan 

tarde en la calle. 

Al rato vi que mi móvil sonaba y vi que era mi madre lo cogí con miedo y conteste: 

− 

Hola, mamá – dije con miedo. 

− 

Hija, ¿sabes qué hora es? - No parecía que estuviera muy enfadada 

− es que estoy aquí enfrente de casa en el parque, ¿has visto el cielo hoy?, ¡es hermoso! - la dije 

Si, 

con entusiasmo. 

− 

No, pero necesito que subas a casa, tengo que decirte un par de cosas. - No se la notaba muy 

enfadada pero tenia miedo a la vez de que era lo que me tenía que decir. 

− 

Okay, ya subo a casa. - colgué el móvil y me dispuse a levantarme del césped. 

Tenía miedo de que quería decirme, pero a la vez sentía tristeza por que el deseo que pedí no se 

cumplió. Tal tristeza me entro que tuve que limpiarme los ojos para que mi madre no me viera. 

Desde niña siempre me ha emocionado las estrellas y la luna, y hoy me estaba perdiendo lo más 

hermoso, y quizás sería la ultima vez de ver ese hermoso paisaje. Aquí donde vivo siempre esta 

inundado de nubes y no se ve con claridad el cielo, hay partes de la cuidad donde se ve más 

hermoso que aquí pero no podré tener esa suerte por mi madre. 

Subiendo las escaleras empece a imaginarme lo que mi madre me iba a decir, seguramente no me 

dejaría salir hasta tan tarde, en un par de semanas. 

Metí las llaves, abrí la puerta y me dispuse a entrar dentro de casa. 

− estoy en casa – Dije en voz alta. 

Ya 

Había muchas maletas en la puerta cosa que no suele haber si no nos vamos de viaje a algún lado. 

Oí a mi madre que venía de su habitación, y me dirigí hacia su cuarto con curiosidad. 

− 

¿Mamá, qué hacen todas esas maletas en la puerta? - La dije confusa pero a la vez con curiosidad. 

− 

Eso es lo que te iba a decir – Me lo dijo muy sonriente, la verdad no se por que pero me entraba 

más ganas de saber que hacían esas maletas ahí. - Nos vamos a ir esta noche a un lugar, mañana 

volvemos aquí. 

− dónde? - La pregunte con mucha más confuso que al principio. 

¿A 

− te puedo decir, es una sorpresa. - Me volvió a sonreír al decirme esas palabras y yo no podía 

No 

esperar a saber que era sorpresa. 

A los 10 minutos pensando cual era esa sorpresa, nos fuimos al coche y nos fuimos fuera de la 

cuidad. Yo me puse mis auriculares y me puse a observar el hermoso cielo que para mi era mi 

mayor regalo, ver cada una de las estrellas era un paraíso distinto. Pareciera que la luna me miraba y 

me sonreía y me llenaba de alegría. Olvide por completo el regalo que quería hacerme mi madre, y 

cuando menos me lo esperaba nos paramos en medio del campo.

Y pregunte a mi madre: 

-¿Por que paramos? - La pregunte con inseguridad y confusa. 

-Este es mi regalo, felicidades mi niña – Me lo dijo tan segura que no se que quería decirme. Yo 

miraba alrededor y lo único que veía era campo. 

Hasta que vi que mi madre ponía una toalla enorme en el suelo y se tumbaba en el, y al lado suyo 

había lo suficiente para cenar ella y yo. Y mire el cielo, y empece a llorar de la emoción. Y me dijo 

mi madre: 

− 

¿Estas bien? - me pregunto preocupada 

− 

Si... - dije con un tono de alegría - Estoy fantásticamente, no pensé que este fuera mi regalo. 

¡Gracias mamá! - la abracé con todas mis fuerzas y me tumbe al lado de ella mirando las estrellas. 

Pensé que el deseo que había pedido a esa estrella fugaz nunca se iba a cumplir, pero me equivoque 

por completo. Tras 20 minutos tumbadas las dos en el aquella toalla y cenando recordé que mi 

novio que hacia 1 año que no veía por que se fue al extranjero, también le gustaba ver este paisaje 

tan hermoso, empece a extrañarle muchísimo, quería que estuviera aquí conmigo y contemplar las 

estrellas los dos juntos. Me quede dormida como unos 30 minutos que pareciera que había sido una 

eternidad, me despertó el ruido de un coche y dos personas hablando, mi madre no estaba conmigo, 

y me imagine que estaba mi madre hablando con la policía de por aquí y de repente vi una silueta de 

una persona muy familiar para mi. 

− 

Almu, ¿Estas despierta? - Alguien me pregunto y me sonó bastante familiar esa voz, no 

podía verle con claridad ya que estaba aun dormida, supuse que él... me atreví a decir su 

nombre sin saber exactamente. 

− 

¿Juanjo? - quise limpiarme los ojos y ver que realmente no estaba soñando y que de verdad 

era él. 

− soy yo – al fin pude verle su rostro y me levante de golpe para besarle, realmente no era 

Si, 

un sueño, era real. 

El se tumbo conmigo y vimos los dos juntos las estrellas, cuando paso en ese instante una estrella 

fugaz y se me erizo la piel, y pensé: Los deseos se cumplen.

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