|
||||||||
![]() |
||||||||
|
|
||||||||
|
|
0
V.C. Andrews
Castlee, 2 ÁNGEL NEGRO Dedicada a todos aquellos que han sufrido, pasado hambre y privaciones, y han sobrevivido para triunfar. ÍNDICE PRIMERA PARTE PAGEREF _Toc199186772 \h 4 HYPERLINK \l "_Toc199186773" capítulo i: Llegada al hogar PAGEREF _Toc199186773 \h 5 HYPERLINK \l "_Toc199186774" capítulo ii: «Farthinggale Manor» PAGEREF _Toc199186774 \h 16 HYPERLINK \l "_Toc199186775" capítulo iii: Al otro lado del laberinto PAGEREF _Toc199186775 \h 24 HYPERLINK \l "_Toc199186776" capítulo iv: Para bien o para mal PAGEREF _Toc199186776 \h 33 HYPERLINK \l "_Toc199186777" capítulo v: Winterhaven PAGEREF _Toc199186777 \h 43 HYPERLINK \l "_Toc199186778" capítulo vi: Estaciones cambiantes PAGEREF _Toc199186778 \h 61 HYPERLINK \l "_Toc199186779" capítulo vii: Traición PAGEREF _Toc199186779 \h 75 HYPERLINK \l "_Toc199186780" capítulo viii: El baile PAGEREF _Toc199186780 \h 82 HYPERLINK \l "_Toc199186781" capítulo ix: Logan PAGEREF _Toc199186781 \h 92 HYPERLINK \l "_Toc199186782" capítulo x: Promesas PAGEREF _Toc199186782 \h 101 HYPERLINK \l "_Toc199186783" capítulo xi: Días festivos, días solitarios PAGEREF _Toc199186783 \h 109 HYPERLINK \l "_Toc199186784" capítulo xii: Pecados y pecadores PAGEREF _Toc199186784 \h 126 HYPERLINK \l "_Toc199186785" SEGUNDA PARTE PAGEREF _Toc199186785 \h 139 HYPERLINK \l "_Toc199186786" capítulo xiii: Enero a julio PAGEREF _Toc199186786 \h 140 HYPERLINK \l "_Toc199186787" capítulo xiv: Ganadores y perdedores PAGEREF _Toc199186787 \h 152 HYPERLINK \l "_Toc199186788" capítulo xv: Apoyo familiar PAGEREF _Toc199186788 \h 161 HYPERLINK \l "_Toc199186789" capítulo xvi: Cazadores de sueños PAGEREF _Toc199186789 \h 177 HYPERLINK \l "_Toc199186790" capítulo xvii: Contra toda probabilidad PAGEREF _Toc199186790 \h 187 HYPERLINK \l "_Toc199186791" capítulo xviii: Entréguenmela PAGEREF _Toc199186791 \h 202 HYPERLINK \l "_Toc199186792" capítulo xix: Vientos crecientes PAGEREF _Toc199186792 \h 213 HYPERLINK \l "_Toc199186793" capítulo xx: Mi madre, mi padre PAGEREF _Toc199186793 \h 221 HYPERLINK \l "_Toc199186794" capítulo xxi: El paso del tiempo PAGEREF _Toc199186794 \h 234 HYPERLINK \l "_Toc199186795" capítulo xxii: Los sueños se hacen realidad PAGEREF _Toc199186795 \h 241 HYPERLINK \l "_Toc199186796" capítulo xxiii: Venganza PAGEREF _Toc199186796 \h 247 HYPERLINK \l "_Toc199186797" RESEÑA BIBLIOGRÁFICA PAGEREF _Toc199186797 \h 261 PRIMERA PARTE HYPERLINK \l "INDICE" capítulo i: Llegada al hogar A mi alrededor, la amplia casa aparecía oscura, misteriosa y solitaria. Las sombras susurraban secretos, incidentes que era mejor olvidar, e insinuaban peligros; pero nada en absoluto decían acerca de la seguridad que yo tanto necesitaba. Éste había sido el hogar de mi madre, ya difunta; el anhelado hogar que me había atraído cuando yo vivía en aquella choza de montaña de los Willies, el que me llamaba con una voz que sonaba dulce y cantarina en mis oídos infantiles, de tal modo que me había dejado seducir por el pensamiento de que hallaría la felicidad total en cuanto me encontrase aquí. En estas iridiscentes habitaciones de sueños hechos realidad, yo encontraría el áureo tesoro del amor familiar, la clase de amor que nunca había conocido. Y llevaría en torno al cuello las perlas de la cultura, la sabiduría y los buenos modales que me preservarían de la injuria, del desdén y del desprecio. Así pues, como una novia, yo esperaba que todas esas cosas maravillosas apareciesen y me adornasen. Pero no llegaban. Mientras permanecía allí, sentada en su cama, las vibraciones de su habitación despertaron los turbados pensamientos que siempre se agolpaban en los más oscuros rincones de mi cerebro. ¿Por qué había huido mi madre de una casa como ésta? Aquella fría noche invernal de hacía muchos años, la pobre abuelita me había llevado a visitar un cementerio, donde me dijo que yo no era la primera hija de Sarah; y me mostró la tumba de mi madre, una bella fugitiva bostoniana llamada Leigh. Pobre abuelita, con su ignorante e inocente cerebro. Había sido una persona demasiado optimista y confiada, en la creencia de que su hijo menor, Luke, acabaría tarde o temprano revelándose capaz de ensalzar el despreciado y ridiculizado apellido de Casteel. «Tonterías -me parecía oír resonar a mi alrededor como un repicar de campanas de iglesia en la oscuridad-, no sirve para nada, nunca servirán para nada. Ninguno de ellos.» Y me llevé las manos a la cabeza para ahogar el eco de aquellas palabras.
|
|||||||
|
© WP Technology Inc. 2009
User-posted content is subject to its own terms. |