|
||||||||
![]() |
||||||||
|
|
||||||||
|
|
0
Stephanie Laurens
Serie Cynster, 12 La novia ideal ÍNDICE Capítulo 1 PAGEREF _Toc170354621 \h 3 HYPERLINK \l "_Toc170354622" Capítulo 2 PAGEREF _Toc170354622 \h 19 HYPERLINK \l "_Toc170354623" Capítulo 3 PAGEREF _Toc170354623 \h 33 HYPERLINK \l "_Toc170354624" Capítulo 4 PAGEREF _Toc170354624 \h 46 HYPERLINK \l "_Toc170354625" Capítulo 5 PAGEREF _Toc170354625 \h 57 HYPERLINK \l "_Toc170354626" Capítulo 6 PAGEREF _Toc170354626 \h 73 HYPERLINK \l "_Toc170354627" Capítulo 7 PAGEREF _Toc170354627 \h 85 HYPERLINK \l "_Toc170354628" Capítulo 8 PAGEREF _Toc170354628 \h 98 HYPERLINK \l "_Toc170354629" Capítulo 9 PAGEREF _Toc170354629 \h 115 HYPERLINK \l "_Toc170354630" Capítulo 10 PAGEREF _Toc170354630 \h 129 HYPERLINK \l "_Toc170354631" Capítulo 11 PAGEREF _Toc170354631 \h 144 HYPERLINK \l "_Toc170354632" Capítulo 12 PAGEREF _Toc170354632 \h 158 HYPERLINK \l "_Toc170354633" Capítulo 13 PAGEREF _Toc170354633 \h 175 HYPERLINK \l "_Toc170354634" Capítulo 14 PAGEREF _Toc170354634 \h 190 HYPERLINK \l "_Toc170354635" Capítulo 15 PAGEREF _Toc170354635 \h 205 HYPERLINK \l "_Toc170354636" Capítulo 16 PAGEREF _Toc170354636 \h 218 HYPERLINK \l "_Toc170354637" Capítulo 17 PAGEREF _Toc170354637 \h 232 HYPERLINK \l "_Toc170354638" Capítulo 18 PAGEREF _Toc170354638 \h 248 HYPERLINK \l "_Toc170354639" Capítulo 19 PAGEREF _Toc170354639 \h 264 HYPERLINK \l "_Toc170354640" Capítulo 20 PAGEREF _Toc170354640 \h 281 HYPERLINK \l "_Toc170354641" Capítulo 21 PAGEREF _Toc170354641 \h 292 HYPERLINK \l "_Toc170354642" Capítulo 22 PAGEREF _Toc170354642 \h 308 HYPERLINK \l "_Toc170354643" RESEÑA BIBLIOGRÁFICA PAGEREF _Toc170354643 \h 324 HYPERLINK \l "INDICE" Capítulo 1 Fines de junio, 1825 Finca Fyeworth, cerca de Fitham en New Forest, Hampshire Esposa, esposa, esposa, esposa. Michael Anstruther-Wetherby maldijo por lo bajo. Aquel refrán lo había atormentado durante las últimas veinticuatro horas. Cuando se había marchado del desayuno nupcial de Amelia Cynster, había sonado al ritmo de las ruedas de su carruaje; ahora resonaba en el paso firme de los cascos de sus percherones bayos. Apretando los labios, hizo girar a Atlas para salir del patio del establo y lo condujo por el largo sendero que rodeaba su casa. Si no hubiese ido a Cambridgeshire para asistir a la boda de Amelia, podría estar un paso más cerca de ser un hombre rico. Pero la boda había sido un acontecimiento que ni siquiera consideró perderse; aparte del hecho de que su hermana Honoria, Duquesa de St. Ives, era la anfitriona, la boda había sido una reunión familiar y él valoraba los lazos de familia. Los vínculos familiares le habían ayudado inconmensurablemente en años recientes, primero para obtener un cargo como Miembro del Parlamento para su distrito, y luego para forjar su ascenso por entre los rangos. Sin embargo, ésta no era la fuente de su agradecimiento; la familia siempre había significado mucho para él. Al rodear la casa, una mansión sólida, de tres plantas, construida en piedra gris, su mirada se posó-como solía hacerlo siempre que pasaba por aquel lugar- en el monumento que se encontraba en el arcén, a medio camino entre la casa y la portada. Instalado contra los arbustos que llenaban los vacíos entre los altos árboles, como un fondo de contraste, la sencilla piedra había estado allí durante catorce años; señalaba el lugar donde su familia -sus padres, un hermano menor y una hermana- que llegaban apresuradamente a casa en un carruaje en medio de la tormenta, habían muerto a causa de un árbol que cayó sobre ellos. Él y Honoria habían presenciado el accidente desde las ventanas del salón de clase. Quizás era sólo parte de la naturaleza humana valorar altamente algo que se ha perdido. Impresionados y tristes, él y Honoria al menos se tenían el uno al otro, pero dado que él contaba apenas con diecinueve años y ella dieciséis, se vieron obligados a separarse. Nunca habían perdido el contacto -incluso ahora, eran muy cercanos-pero Honoria, desde entonces, había conocido a Devil Cynster y ahora tenía su propia familia. Refrenando a Atlas cuando se acercó a la piedra, Michael se sintió agudamente consciente de que él no tenía una familia. Su vida estaba llena a reventar, su horario perpetuamente atiborrado; sin embargo, en momentos como éste, esta carencia brillaba con claridad, y lo aguijoneaba la soledad.
|
|||||||
|
© WP Technology Inc. 2009
User-posted content is subject to its own terms. |