|
||||||||
![]() |
||||||||
|
|
||||||||
|
|
0
LA AMANTE PERFECTA
Serie Cynster, 11 Stephanie Laurens ARGUMENTO Simon Frederick Cynster sabe que una novia perfecta (y una amante perfecta) son lo mismo. Así que decide encontrar la pareja ideal: alguien que sea una perfecta dama de día... y una amante ardiente de noche. Pero Simon no está dispuesto a anunciarlo al mundo entero y así correr el riesgo de que todas las viudas adineradas se encaprichen con él. Por eso comienza su búsqueda cuidadosamente en la fiesta de la mansión Glossup... y queda sorprendido cuando siente una irresistible atracción por la testaruda Portia Ashford. Aunque la conoce desde la infancia, jamás la había considerado como una posible esposa... hasta que un beso apasionado le hace cambiar de parecer para siempre. Pero a medida que él y Portia comienzan a explorar lo más profundo de la arrebatadora pasión que comparten, sucede algo terrible... algo que pone a Portia en peligro mortal, forzando a Simon a hacer uso de su fortaleza e influencia social para proteger a su adorada amante perfecta. Este libro está dedicado a mis lectores, cercanos y distantes, que han seguido a los Cynster desde que aparecieron por primera vez hasta ahora. Ustedes son realmente mi inspiración. ÍNDICE Capítulo 1 PAGEREF _Toc160538345 \h 5 HYPERLINK \l "_Toc160538346" Capítulo 2 PAGEREF _Toc160538346 \h 22 HYPERLINK \l "_Toc160538347" Capítulo 3 PAGEREF _Toc160538347 \h 37 HYPERLINK \l "_Toc160538348" Capítulo 4 PAGEREF _Toc160538348 \h 50 HYPERLINK \l "_Toc160538349" Capítulo 5 PAGEREF _Toc160538349 \h 66 HYPERLINK \l "_Toc160538350" Capítulo 6 PAGEREF _Toc160538350 \h 80 HYPERLINK \l "_Toc160538351" Capítulo 7 PAGEREF _Toc160538351 \h 97 HYPERLINK \l "_Toc160538352" Capítulo 8 PAGEREF _Toc160538352 \h 111 HYPERLINK \l "_Toc160538353" Capítulo 9 PAGEREF _Toc160538353 \h 125 HYPERLINK \l "_Toc160538354" Capítulo 10 PAGEREF _Toc160538354 \h 138 HYPERLINK \l "_Toc160538355" Capítulo 11 PAGEREF _Toc160538355 \h 153 HYPERLINK \l "_Toc160538356" Capítulo 12 PAGEREF _Toc160538356 \h 171 HYPERLINK \l "_Toc160538357" Capítulo 13 PAGEREF _Toc160538357 \h 186 HYPERLINK \l "_Toc160538358" Capítulo 14 PAGEREF _Toc160538358 \h 204 HYPERLINK \l "_Toc160538359" Capítulo 15 PAGEREF _Toc160538359 \h 220 HYPERLINK \l "_Toc160538360" Capítulo 16 PAGEREF _Toc160538360 \h 233 HYPERLINK \l "_Toc160538361" Capítulo 17 PAGEREF _Toc160538361 \h 248 HYPERLINK \l "_Toc160538362" Capítulo 18 PAGEREF _Toc160538362 \h 268 HYPERLINK \l "_Toc160538363" RESEÑA BIBLIOGRÁFICA PAGEREF _Toc160538363 \h 283 HYPERLINK \l "INDICE" HYPERLINK \l "INDICE" Capítulo 1 Finales de julio de 1835. Alrededores de la mansión Glossup, en Ashmore, Dorset. -¡Demonios! -Simon Cynster refrenó sus caballos zainos; fijó la vista en la cordillera que se alzaba en lo alto detrás de la aldea de Ashmore. La aldea misma yacía a sus espaldas; se dirigía hacia la mansión Glossup, situada una milla de distancia más a lo largo del frondoso sendero rural. Detrás de las cabañas de la aldea, el terreno se empinaba abruptamente; una mujer avanzaba por el camino que serpenteaba por la vereda de lo que Simon conocía como antiguos terraplenes. Desde lo alto, la vista se extendía hasta Solent, y en días despejados incluso hasta la Isla de Wight. No era extraño ver que alguien avanzaba en esa dirección. -Tampoco que nadie la acompañe. Con creciente irritación, observó cómo aquella figura esbelta, de cabello oscuro, inefablemente grácil, subía la cuesta con paso firme, una figura de piernas largas que inevitablemente atraía la mirada de cualquier hombre con sangre en las venas. La reconoció de inmediato, Portia Ashford, la cuñada de su hermana Amelia. De seguro Portia se dirigía a la reunión campestre que se ofrecía durante varios días en la mansión Glossup; ésta era la única casa importante lo suficientemente cercana para ir caminando desde ella. La sensación de que se abusaba de él se incrementó. «¡Maldición!». Había cedido a los ruegos de su viejo amigo James Glossup y aceptado detenerse en su camino a Somerset para ayudar a James con las tribulaciones de la reunión. Pero si Portia estaba invitada, ya tendría suficiente con sus propias tribulaciones. Ella llegó a la cima de los terraplenes y se detuvo para sujetar la caída de su cabello negro azabache con su esbelta mano y, con la cara levantada hacia la brisa, contempló fijamente a la distancia. Luego, dejando caer la mano, prosiguió con donaire su camino, siguiendo la senda hasta el mirador y descendiéndola lentamente hasta que desapareció de vista.
|
|||||||
|
© WP Technology Inc. 2009
User-posted content is subject to its own terms. |