|
||||||||
![]() |
||||||||
|
|
||||||||
|
|
4
Stephanie Laurens
Serie Cynster, 10 sombras al amanecer ÍNDICE TOC \o "1-2" \h \z \u Capítulo 1 PAGEREF _Toc183495758 \h 4 HYPERLINK \l "_Toc183495759" Capítulo 2 PAGEREF _Toc183495759 \h 20 HYPERLINK \l "_Toc183495760" Capítulo 3 PAGEREF _Toc183495760 \h 36 HYPERLINK \l "_Toc183495761" Capítulo 4 PAGEREF _Toc183495761 \h 50 HYPERLINK \l "_Toc183495762" Capítulo 5 PAGEREF _Toc183495762 \h 65 HYPERLINK \l "_Toc183495763" Capítulo 6 PAGEREF _Toc183495763 \h 82 HYPERLINK \l "_Toc183495764" Capítulo 7 PAGEREF _Toc183495764 \h 94 HYPERLINK \l "_Toc183495765" Capítulo 8 PAGEREF _Toc183495765 \h 109 HYPERLINK \l "_Toc183495766" Capítulo 9 PAGEREF _Toc183495766 \h 125 HYPERLINK \l "_Toc183495767" Capítulo 10 PAGEREF _Toc183495767 \h 139 HYPERLINK \l "_Toc183495768" Capítulo 11 PAGEREF _Toc183495768 \h 154 HYPERLINK \l "_Toc183495769" Capítulo 12 PAGEREF _Toc183495769 \h 171 HYPERLINK \l "_Toc183495770" Capítulo 13 PAGEREF _Toc183495770 \h 187 HYPERLINK \l "_Toc183495771" Capítulo 14 PAGEREF _Toc183495771 \h 201 HYPERLINK \l "_Toc183495772" Capítulo 15 PAGEREF _Toc183495772 \h 214 HYPERLINK \l "_Toc183495773" Capítulo 16 PAGEREF _Toc183495773 \h 231 HYPERLINK \l "_Toc183495774" Capítulo 17 PAGEREF _Toc183495774 \h 245 HYPERLINK \l "_Toc183495775" Capítulo 18 PAGEREF _Toc183495775 \h 261 HYPERLINK \l "_Toc183495776" Capítulo 19 PAGEREF _Toc183495776 \h 272 HYPERLINK \l "_Toc183495777" Capítulo 20 PAGEREF _Toc183495777 \h 288 HYPERLINK \l "_Toc183495778" Capítulo 21 PAGEREF _Toc183495778 \h 304 HYPERLINK \l "_Toc183495779" Capítulo 22 PAGEREF _Toc183495779 \h 314 HYPERLINK \l "_Toc183495780" Capítulo 23 PAGEREF _Toc183495780 \h 327 HYPERLINK \l "_Toc183495781" RESEÑA BIBLIOGRÁFICA PAGEREF _Toc183495781 \h 349 HYPERLINK \l "INDICE" Capítulo 1 Mount Street, Londres 25 de mayo de 1825, 3 de la madrugada Estaba borracho. Borracho como una cuba. Más borracho de lo que lo había estado jamás. No tenía por costumbre emborracharse, pero la noche anterior (o para ser más exactos, esa mañana) había sido una de esas ocasiones que suceden una sola vez en la vida: después de ocho largos años, era libre. Lucien Michael Ashford, sexto vizconde de Calverton, caminaba sonriendo con genuina alegría por Mount Street, girando su bastón de ébano de forma despreocupada. Tenía veintinueve años, aunque ese día en concreto era el primero de su vida adulta; el primer día que podía decir que su vida le pertenecía. Y, mejor aún, era rico. Fabulosa, fantástica y legalmente rico. No habría podido desear nada mejor. Si no corriera peligro de caerse de bruces, se habría puesto a bailar en mitad de la desierta calle. La luna brillaba en el firmamento, iluminando el pavimento y creando profundas sombras. Londres dormía a su alrededor; aunque la capital no conocía el silencio, ni siquiera a esas horas. Desde la distancia, distorsionados por las fachadas de piedra de los edificios, llegaban el tintineo de las guarniciones de los caballos, el reverberante sonido de sus cascos y alguna que otra voz incorpórea. De todas formas, aunque el peligro acechaba incluso en las sombras de los barrios más elegantes, no percibía amenaza alguna. Sus sentidos aún funcionaban y, a pesar de su estado, se había tomado la molestia de caminar en línea recta; si alguien lo observaba con aviesas intenciones, no vería más que a un caballero alto de constitución atlética y musculosa que blandía un bastón que tal vez ocultara un estoque, cosa que era cierta, e iría en pos de una presa más fácil. Media hora antes había dejado a su grupo de amigos en su club de Saint James y había decidido regresar a casa caminando, para despejarse la cabeza de los efectos ocasionados por una generosa cantidad del mejor coñac francés. Se había contenido en su celebración por la sencilla razón de que ninguno de dichos amigos sabía absolutamente nada de su estado financiero anterior, de los apuros económicos en los que su padre había dejado sumida a la familia tras su muerte, acaecida ocho años atrás; una situación de la que llevaba intentando salir desde entonces y que por fin había superado el día anterior. Sólo su madre y su astuto banquero, Richard Child, estaban al tanto.
|
|||||||
|
© WP Technology Inc. 2009
User-posted content is subject to its own terms. |