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sea usted una computadora humana
ÍNDICE Prólogo 6 Concentración 18 Ejercicios de concentración 21 Relajación 23 Ejercicios de relajación 23 Respiración 26 Ejercicios de respiración 26 Preparación mental 29 Unas pocas palabras base para una gran memoria 33 Diez palabras nuevas 42 Vamos para las treinta palabras 52 Primer salto 56 Y, ahora sí... El gran salto.. 76 Aprender los nombres de las personas 82 La referencia un famoso 87 Por medio de imágenes 89 Buscar el gancho visual de cada persona 91 Vocabulario de imágenes 95 Los apellidos 107 Aprender un escrito 109 Memorización de un texto 115 Aprender números de teléfonos 119 Aprender los números de los documentos 123 Aprender el número del D.N.I. 123 Aprender la matrícula de los coches 124 Aprender el número de la cuenta de ahorros 125 Utilizando las partes del cuerpo 127 Una sorpresa... 132 Juego de teléfonos 134 La Universidad 138 Aquí es comprobando... 146 Ejercicios con cinco dígitos 148 Y a trabajar con millones 151 Números de 4, 6 y 8 dígitos 153 Trabajo con 4, 6 y 8 dígitos 158 Raíz cuadrada de decimales 163 Cómo obtener la raíz cúbica 169 ...Y... Llegaron los decimales... 179 Los sencillos logaritmos 181 Trabajemos con funciones... 188 Tabla para funciones trigonométricas con dos decimales, para seno 189 Función coseno 195 Tangentes y cotangentes 201 Factoriales... 207 Técnicas de estudio antes de estudiar 213 Durante el estudio 214 Después del estudio 215 Cerebro colombiano 216 Una profesión 217 Acerca del Autor 219 Editorial LibrosEnRed 220 6 LibrosEnRed Sea usted una computadora humana 7 LibrosEnRed PRÓLOGO Hace dos años llegó a la redacción de "El Tiempo" un hombre joven 24 años aproximadamente y la Jefatura de Redacción me encargó de atenderlo. Se llamaba Jaime García Serrano. Era un hombre tímido, de apariencia normal, de pocas palabras. Venía al periódico y después de haber asombrado al público en colegios, universidades y fábricas. Y venía también con la expe- riencia de varias presentaciones en televisión, donde Pacheco, Virginia Vallejo, José Fernández Gómez y Alfonso Castellanos, entre otros, se asombraron por lo que este muchacho podía ha- cer en cuanto a los cálculos mentales. "Yo le gano a una computadora", dijo con la sencillez de quien sabe que es verdad lo que está diciendo. Mi primera impresión fue la de que estaba frente a un farsante. En alguna parte de- bería radicar el truco, según pensé en aquel momento. Y para curarme en salud porque en periodismo hay que estar alerta contra toda clase de celadas publicitarias lo reté a que compro- bara su afirmación presentándose en la sala de computadoras de "El Tiempo" y delante de los técnicos de la empresa. Jaime García no vaciló un momento. Se programaron las com- putadoras para realizar operaciones de raíces cuadradas, cúbi- cas, terceras y cuartas, logaritmos y toda la gama de recursos de esos maravillosos aparatos. Jaime García resolvió todos los problemas que se le plantearon, y suministró las soluciones en fracciones de segundo, aun antes de que el portentoso cerebro electrónico diera las soluciones. Era cierto. De ahí en adelante se hizo la charla de rigor con este fenómeno humano, Charlamos con él varias horas y de la conversación sa- lió el reportaje que se publicó oportunamente en el periódico. 6 LibrosEnRed Sea usted una computadora humana 7 LibrosEnRed Sin embargo, de la entrevista surgió algo más que el reportaje. Jaime García me explicó el origen de su destreza en los cálculos mentales. Me dijo que cuando era un niño y estaba en la escue- la, la maestra explicó a los alumnos que para multiplicar por diez bastaba solamente agregar un cero a la derecha. Jaime García se dijo que si se podía simplificar la multiplicación por diez, en matemáticas deberían existir otros recursos que facilitaran las diferentes operaciones. Y se puso a trabajar en ello. Meses después, Jaime García tenía asombrados a compañeros de estudio y profesores. Las tareas sobre matemáticas la solucio- naba en cuestión de segundos, y mientras sus condiscípulos "se clavaban" sobre los cuadernos para realizar los deberes, Jaime se dedicaba a la práctica de deportes. Por las noches, sin embar- go, se encerraba en el cuarto de su casa en Málaga (Santander), para tratar de perfeccionar nuevas técnicas. Esa dedicación lo condujo, años más tarde, a convertirse en lo que la gente llama "una computadora humana".
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