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LIBROS DEL TIEMPO
ALEJANDRO JODOROWSKY PSICOMAGIA Ediciones Siruela 1.ª edición: marzo de 2004 2.ª edición: marzo de 2004 3.ª edición: mayo de 2004 PREMIO NACIONAL A LA MEJOR LABOR EDITORIAL CULTURAL 2003 Todos los derechos reservados. Ninguna parte de esta publicación puede ser reproducida, almacenada o transmitida en manera alguna ni por ningún medio, ya sea eléctrico, químico, mecánico, óptico, de grabación o de fotocopia, sin permiso previo del editor. En cubierta: Alejandro Jodorowsky, foto de © Chico de Luigi Diseño gráfico: Gloria Gauger © Alejandro Jodorowsky, 2004 © De la entrevista Lecciones para mutantes, Javier Esteban Guinea, 2004 © Del apéndice, Martín Bakero, 2004 © Ediciones Siruela, S. A., 2004 Plaza de Manuel Becerra, 15. «El Pabellón» 28028 Madrid. Tels.: 91 355 57 20 / 91 355 22 02 Telefax: 91 355 22 01 siruela@siruela.com www.siruela.com Printed and made in Spain Índice Prólogo Alejandro Jodorowsky 5 PSICOMAGIA Psicomagia. Esbozos de una terapia pánica Nota preliminar (Gilíes Farcet) 12 El acto poético 17 El acto teatral 27 El acto onírico 43 El acto mágico 50 El acto psicomágico 80 Algunos actos psicomágicos 90 Breve epistolario psicomágico 95 La imaginación al poder 111 Lecciones para mutantes Nota preliminar (Javier Esteban) 114 Llaves del alma 116 La estela de la vida 130 Puente invisible 137 Visiones 147 El arte de sanar 157 Entender la vida 163 Curso acelerado de creatividad Introducción 168 Ejercicios de imaginación 174 Técnicas de la imaginación 186 Aplicaciones terapéuticas 189 Apéndice. La psicomagia: poesía aplicada al tratamiento de la locura Martín Bakero 193 Prólogo Habiendo vivido muchos años en la capital de México tuve oportunidad de estudiar los métodos de aquellos a los que se les llama «brujos» o «curanderos». Son legiones. Cada barrio tiene el suyo. En pleno corazón de la ciudad se alza el gran mercado de Sonora, donde se venden exclusivamente produc¬tos mágicos: velas de colores, peces disecados en forma de dia¬blo, imágenes de santos, plantas medicinales, jabones benditos, tarots, amuletos, esculturas en yeso de la Virgen de Guadalupe convertida en esqueleto, etc. En algunas trastiendas sumidas en la penumbra, mujeres con un triángulo pintado en la fren¬te frotan con manojos de hierbas y agua bendita a quienes van a consultarles, y les practican «limpias» del cuerpo y del aura... Los médicos profesionales, hijos fieles de la Universidad, des¬precian estas prácticas. Según ellos la medicina es una ciencia. Quisieran llegar a encontrar el remedio ideal, preciso, para ca¬da enfermedad, tratando de no diferenciarse los unos de los otros. Desean que la medicina sea una, oficial, sin improvisa¬ciones y aplicada a pacientes a los que se les trata sólo como cuerpos. Ninguno se propone curar el alma. Por el contrario, para los curanderos la medicina es un arte. Le es más fácil al inconsciente comprender el lenguaje oní¬rico que el lenguaje racional. Desde cierto punto de vista, las enfermedades son sueños, mensajes que revelan problemas no resueltos. Los curanderos, con una gran creatividad, desarro¬llan técnicas personales, ceremonias, hechizos, extrañas me¬dicinas tales como lavativas de café con leche, infusiones de tornillos oxidados, compresas de puré de papas, píldoras de ex¬cremento animal o huevos de polilla. Algunos tienen más imaginación o talento que otros, pero todos, si se les consul¬ta con fe, son útiles. Hablan al ser primitivo, supersticioso, que cada ciudadano lleva dentro.
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