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Del psicoanálisis adulto al psicoanálisis de niño

Autor: lic. Basconcelo Juan Carlos Derechos reservados

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Introducción

En principio, vamos a repasar algunos de los conceptos fundamentales del psicoanálisis adulto y su vinculación con el psicoanálisis del niño. Intentaremos su esclarecimiento como concepto elaborado por Freud y algunos de sus seguidores, como Jacques Lacan. En el psicoanálisis, no se puede predeterminar los pasos a seguir, y solo la regla fundamental y la asociación libre operan como constantes desde un comienzo. La regla fundamental opera como marco simbólico que regula el encuentro del analista y el analizando. A esto se suma la atención flotante del analista como vía regia para una lectura del síntoma, la estructura en juego y el tipo de análisis a practicar. Del lado del analista, no nos interesa mucho el grado de coherencia o precisión del discurso yoico del paciente, sino el hecho de que la escucha del analista está dirigida a lo nimio, lo ausente, las reiteraciones, etc., que hacen “cortes” en la dimensión imaginaria del discurso. El analista tiene por misión el desciframiento de los significantes por los que circula el deseo. El analista no escucha significados sino significantes. En los primeros momentos, no debemos omitir la enunciación de la regla fundamental. Dirección de la cura no es dirección del paciente sino cumplir la regla fundamental de libre asociación y atención flotante. ¿Porqué? Porque la sujeción del sujeto al significante como único medio de satisfacción de su deseo lo deja atrapado en la demanda del Otro como un discurso astuto e Inconsciente que el analista debe captar e interpretar. El deseo del que hablamos no remite a necesidad alguna en el sentido biológico, sino a la demanda que se abre más allá. El analista al ubicarse como oyente, instituye una situación de demanda. Su oferta abre la demanda. Al hablar decimos algo más y queremos decir otra cosa. La “no-respuesta” del analista obliga a renovar la demanda, la regresión, la posibilidad de la neurosis de transferencia y el toque técnico que llevará desde el sufrimiento neurótico al infortunio cotidiano. ¿Cómo comienzo el proceso?. Todo comienzo de análisis supone la conmoción en la vida cotidiana del sujeto. Es el síntoma Freudiano como lo que no marcha, como imposibilidad del bienestar. Esto es el punto de partida de la clínica. A esto se le suma la regla de abstinencia: no como privación de una necesidad cualquiera, sino como dijo Freud: “ ...la cura debe ser dirigida de la tal forma que el paciente encuentre el mínimo posible de satisfacciones sustitutiva de sus síntomas. Para el analista, implica la norma de no satisfacer las demandas del paciente, ni desempeñar los papeles que éste tiende a imponerle. En algunos casos, y en ciertos momentos de la cura, se concreta en consignas relativas a comportamientos repetitivos que entorpecen la labor de rememoración y elaboración”. Es decir, se rechaza toda descarga que no sea verbal(de la libido liberada en transferencia). 

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El poder de la cura se basa en la existencia de éste sufrimiento por frustración, pero tiende a disminuir a medida que los síntomas ceden puesto a comportamientos substitutivos más satisfactorios. Es decir, resulta necesario mantener ciertas dosis de frustración para evitar la paralización de la cura. Otro concepto clínico importante que más adelante pasaremos a analizar es la interpretación, porque se interpreta en lugar de satisfacer la libido. Las necesidades y aspiraciones deben mantenerse como fuerzas impulsoras del cambio y la cura y se debe evitar sean acallada por substitutivos. Dejemos hablar al maestro: “Por cruel que ello pueda parecer, hemos de procurar que el sufrimiento del paciente no desaparezca prematuramente en forma marcada. Cuando por haberse disipado y perdido su valor los síntomas, se ha atenuado éste sufrimiento, estamos obligados a recrearlos en otro punto en forma de privación penosa.” ¿Cuáles son las medidas del analista para lograr esto?. Se pueden utilizar las interpretaciones como equivalentes a órdenes simbólicos y prohibiciones formales, respectos de las repeticiones y actuaciones que afecten la labor. Respecto de esto último, debemos alejarnos de toda actitud represiva y respetar el lugar de analista (más adelante hablaremos al respecto)

La regla fundamental

Estamos hablando de la libre asociación en el campo del Psicoanálisis adulto donde se invita al sujeto a decir lo que piensa y siente sin seleccionar nada u omitir sus pensamientos y fantasías, aunque le resulten desagradable, ridículo o carentes de sentido. Pero en el psicoanálisis de niños cabe hablar de “libre juego” donde se invita al niño al juego libre, al dibujo o a la entrada en un discurso que nos permita entrever su posición en el deseo de los padres. ¿Cuál es la ventaja de ésta regla?. No conduce al libre curso del tratamiento o de las asociaciones, porque sabemos que todo está determinado(determinismo inconsciente), sino que favorece la emergencia de un discurso determinado desde lo Inconsciente, al ponerse en evidencia nuevas asociaciones, lagunas, etc. Es decir, favorece la emergencia de las producciones del Inconsciente y esto implica que el sujeto se compromete a decirlo todo, y la regla pone en evidencia la forma en que opera nuestro inconsciente. La regla misma lleva a la resistencia, para respetarla, a usar palabras supuestamente inconexas, a demostrar su imposibilidad, etc. Sin embargo, la estructura de una buena clínica depende de ésta regla ya que estructura la situación en función del analista y una dirección de la cura que nos habla del fin de análisis, neutralidad analítica, etc.

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