welcome!  login / sign up
    search
Read and share stories on your mobile phone™

100341
How do I read this
on my phone?

El origen del mal I
Wattcode: 100341

0



- tags -
del
mal
origen
Capítulo 1

Simonov





El agente estaba tendido en una mancha de nieve, sobre un montón de piedras blancas, en la cresta oriental de lo que había sido en otro tiempo el paso de Perchorsk, en el centro de los montes Urales. A través de unos prismáticos de visión nocturna observó una zona de casi una hectárea de tierras onduladas y de un gris plateado que se extendía sobre el barranco abierto a sus pies. Vista a la luz de la luna, aquella superficie podía ser tomada fácilmente por hielo, pero Mijaíl Simonov sabía que no se trataba de un glaciar ni de un río helado, sino de una plancha de metal de unos ciento veinte metros de longitud por algo menos de sesenta de ancho. A todo lo largo de los bordes irregulares que la recorrían en el sentido longitudinal, donde su bóveda suavemente curvada se juntaba con las paredes rocosas del desfiladero, y a ambos extremos, donde el arqueado metal se elevaba en línea recta hacia unas macizas barreras de masa pétrea o diques, «sólo» tenía quince centímetros de grueso, pero en su centro la plancha moldeada era de sesenta centímetros. Esto, por lo menos, es lo que habían registrado los instrumentos de observación de los satélites espías americanos, como también el hecho de tratarse de la mayor reserva de plomo acumulada en toda la superficie del globo.
Mijaíl Simonov pensó que era como mirar desde arriba una gigantesca botella que estuviera enterrada en sus tres cuartas partes y que tuviera el cuello recubierto de plomo, una botella mágica, en verdad, aunque en este caso el tapón ya se había retirado y el genio que la habitaba había salido volando por los aires. Simonov estaba allí para descubrir cuál era la naturaleza de tan dudoso fugitivo. Lanzó un suspiro, refrenó el ramalazo de fantasía en lo más recóndito de su mente y concentró la mirada y la atención en la escena que tenía a sus pies.
El fondo del desfiladero había sido un lecho de agua sujeto a fuertes inundaciones estacionales. Río arriba, por encima de la «húmeda» pared del dique, había un lago artificial cuya superficie parecía de plomo..., pero sólo su superficie. Canalizada por debajo del gran tejado de plomo a través de invisibles conductos, el agua reaparecía en forma de cuatro grandes y esplendentes surtidores procedentes de canales de la pared inferior. El agua de los chorros se elevaba en el aire, se helaba y caía en forma de escarcha, o volvía a ser arrastrada al fondo del desfiladero bajo la apariencia de nieve o hielo, donde a pesar del aparente volumen de agua ahora sólo había un arroyuelo que seguía el antiguo curso. Debajo de la coraza de plomo había cuatro grandes turbinas que permanecían inactivas, sorteadas por las impetuosas aguas procedentes del lago. Ya hacía dos años que estaban paradas, desde el día en que los rusos pusieron a prueba su arma por primera y última vez.
A pesar de todas las medidas de camuflaje tecnológico empleadas por la URSS, los satélites espías americanos también detectaron aquella prueba. Lo que viero...

Show full text: 335,820 characters
AddThis Social Bookmark Button

Comments & Reviews


Be the first to comment on this!

Login to add your comment.


Recommended


El origen del mal II

El origen del mal III

Charles Darwin - El Origen de las Especies

Consideraciones Sobre el Origen del Nombre de los Números en Tagalog

MONOLOGOS DEL CLUB DE LA COMEDIA

Más allá del bien y el mal - Frederich Nietzsche

Romance de lobos, comedia barbara